Lulú, esposa de Pepe (alias Pepe Corno), sabe valorar el talento senior

Seguro que a los habituales del blog no les resultaran desconocidos. Son Pepe y Lulú, una pareja amiga y que tengo el honor de ser su confidente y asesor en asuntos de cuernos. Agradezco de verdad el posado con dedicatoria que me envía Lulú y su amable reconocimiento también le doy las gracias a Pepe y le envío un fuerte abrazo por la parte que le toca.



Me detengo para explicar el significado del titular de esta entrada. Quedaros con la idea, “talento senior”. Y es que a veces nos pierde el tópico y muchas parejas a la hora de buscar corneadores ponen como requisito principal que sean jóvenes. No voy a restar ni un ápice de valor del corneador joven, potente y que da respuesta, obvio, pero también hay que valor como hace Lulú, el talento senior.




Un caballero maduro, experto, que puede y sabe como responder puede ser la delicia de muchas esposas y a la vez un nexo de conexión entre el esposo y la esposa si hay una complicidad especial con el marido cornudo.



Os puedo asegurar que he hablado con muchas parejas que juegan al cuckold y os puedo subrayar que las más expertas no rechazan a un caballero corneador y maduro. A veces hay que tener en cuenta la generosidad de estos hombres, su experiencia, su tacto y como dijo en una ocasión una buena amiga: “me encantan los viejos babosos porque veo en ellos un deseo hacia mi cuerpo y unas ganas de follar conmigo que no veo en los jovencitos sobrados que luego terminan el polvo en menos de un minuto”. La cita es literal.



También es verdad que no me gusta pontificar y que cada pareja, o mejor dicho, cada esposa tiene sus gustos y unas veces le gustará disfrutar de un muchacho potente y otras de un maduro experto y con clase que sepa propiciar el ambiente y la complicidad entre ella y su marido-corno.

A continuación va la narración que me ha enviado Pepe junto con las fotos del evento. También hay algunas anotaciones mías para ampliar y explicar los hechos y las imágenes.

Una vez más gracias a Lulú y Pepe. Por cierto, antes de que se me olvide, Pepe me pide que toméis nota de su correo por si queréis contactar directamente con ellos, es: pepecorno@gmail.com

Querido Alberto, saludos amables.

Primero que nada te envío un fuerte abrazo y te escribo para compartir otra de las travesuras de mi señora esposa, a la fecha ambos tenemos 46 años de edad, 16 de casados y 12 de cuernos, en esta ocasión, un acaudalado caballero de poco más de 70 años, nos contactó al ver unas publicaciones de mi esposa en redes sociales. Al poco ella decidió que teníamos que conocer a este señor que podría ser nuestro padre.

Tras intercambiar mensajes acordamos una salida de los tres a cenar.


(Siempre recomiendo que al no ser que se tenga muy claro el primer contacto con el corneador de turno sea para tomar una copa para charlar e intercambiar impresiones. Os aseguro que para los que somos corneadores con algunos tiros pegados el hecho de llegar y tener a la esposa ya con las bragas en la mano no es lo que más nos guste ya que también disfrutamos con el cortejo y la seducción tanto de la esposa como del marido, a la primera para encachondarla y al segundo para ganarnos su complicidad y lograr una respuesta facilitadora del enrabe)



Tengo que decirte, Alberto, que el amigo se mostró como un auténtico caballero antes, durante y después de la cena. Era encantador con Lulú y muy respetuoso conmigo. Quiero destacar de nuestro amigo la especial generosidad que mostró con mi esposa.

Durante la velada veía a Lulú muy cómoda, sonriente y desplegando su juego de seducción. Luego me confesaría Lulú que a pesar de la edad (superaba el amigo los 70) le resultaba atractivo, interesante y muy agradable. También es verdad que nuestro amigo se mantiene en forma y su apariencia elegante me recordaba a esas estrellas maduras del cine que mantienen su sex-appeal, su atractivo físico y sexual.



(Muchos aspirantes a cornudos, por lo general muchachos jóvenes que quieren iniciarse, me piden consejo. Yo siempre les digo que sean auténticos pero en el sentido de comportarse como auténticos caballeros y, por supuesto, tener educación, saber estar, una presencia agradable e intentar ser elegantes… no todo se trata de tener un cipote que rellene hueco y dispare de un cargador inagotable. Por eso les recomiendo que observen como un hombre maduro cuida los detalles de su físico y presencia y como mantiene una actitud asertiva sin ser arrogante con la mujer a la que quiere seducir. Aprendan de los maestros maduros, muchachos.)

La velada fue muy agradable y si en el previo dábamos la impresión de ser un matrimonio cenando con el jefe de uno de los dos y solo había charla, risas y educación, al iniciarse la cena y dispararse la complicidad entre mi esposa y nuestro amigo el encuentro se fue volviendo más pícaro. Lulú sabe como encender a un hombre y este amigo supo responder con algo más que miradas, me refiero a lo que hizo debajo de la mesa. Terminada la velada nos despedimos pero sin planes concretos para un segundo encuentro.

Lulú no paró de hablarme de nuestro amigo de lo que bien que le había parecido el encuentro, de su generosidad, de su estilo. Yo era feliz porque a diferencia de otros los maridos que estamos en esto esas situaciones que producen celos en algunos a nosotros nos producen un placer especial. Por lo que Lulú me iba contando no quedaba duda, habría encuentro en la tercera fase, jajajajajaja.

Lulú no paró de hablarme de nuestro amigo de lo que bien que le había parecido el encuentro, de su generosidad, de su estilo.
Cuando llegamos a casa seguimos jugando y Lulú no paró de hablarme de nuestro amigo de lo que bien que le había parecido el encuentro, de su generosidad, de su estilo. 

El match fue mutuo. Al día siguiente nuestro nuevo amigo volvió a contactar conmigo porque quería acompañarnos en una sesión de fotos con Lulú. En la cena de la noche anterior tuve ocasión de mostrarle en el móvil algunas de las fotos de Lulú en posado y en acción. No suelo hacerlo a las primeras de cambio pero este amigo me resultó tan cómplice que no tuve ningún pudor en enseñarle cosas íntimas de mi esposa mientras ella nos miraba y sonreía.

Le comenté a Lulú el interés del amigo por participar en alguna sesión fotográfica. Lulú me indicó que lo preparara todo para esa misma noche. Le mandé un Telegram a nuestro amigo para ver como le venía esa noche y a los dos segundos me contestó que nos recogía. A veces estos encuentros se eternizan para ajustar agendas y demás pero notaba que tanto mi mujer y su nuevo amante estaban deseando ir más allá. Alberto, qué cornudo me siento en ese momento que actúo de alcahuete entre mi chica y el amigo de turno y qué feliz me hace ser útil para ella.




Nos recogió, Lulú se vistió para la ocasión. Yo tenía preparada mi cámara y algunas ideas de pose aunque luego siempre improviso ya que cuando mi esposa está en acción con el amante de turno no está para poses lo que quiere es disfrutar de ese sexo furtivo y actúa como si yo no estuviera aunque luego se acuerda al ver las fotos que hago.

Nos fuimos a un bar para tomar algo, la complicidad entre ellos era casi total. Ahí es donde se nota cuando un corneador sabe lo que debe de hacer. Después del bar yo sabía lo que iba a venir, yo las llamo “travesuras de Lulú”.




Querían bailar y nos fuimos a una discoteca próxima. Lo del baile era una excusa para enredarse como tortolitos sin importarles que los vieran en una actitud más de amantes que de novios. Y yo ahí, con la cámara y la mejor de mis sonrisas en mis labios al ser testigo de otra nueva aventura de mi esposa.

Dado el cariz que el encuentro estaba tomando en la discoteca opté por aconsejarles que nos fuéramos a un motel para que estuvieran más cómodos. Te aseguro Alberto que no me hubiera sorprendido que me dijeran que ellos querían intimidad y mejor que yo me quedara fuera. Afortunadamente no fue así, estaría presente y podría hacer algunas fotos.

“Vamos al matadero”, esto fue lo que dijo el amigo mientras tanteaba por enésima vez los cachetes del culo de mi esposa. Iba detrás en el coche y podía disfrutar de como se besaban de manera lasciva y apasionada en cuanto tenían ocasión. Yo deje de existir para ellos. Yo era el marido cornudo, ellos una pareja de amantes, los tres un trío cuckold en el que el marido solo iba a mirar y hacer fotos. Ya sabía que no me dejarían ni oler las bragas de Lulú.



La intimidad de la habitación del motel hizo que Lulú se soltara aún más. El coqueteo de ella y nuestro amigo fue alcanzando el máximo nivel. Yo disfrutaba. Empezó a desvestirla como verás en las fotos. También me pidió que me apartara un poco y que le prestara la cámara, yo veía como Lulú le sonreía y medio desnuda posaba de manera sensual.

(A veces una cámara en el sexo supone un elemento que calienta la situación. El mirar en la pantalla una pose, la sonrisa… Vamos que el calentón surge. Será el fin de la posmodernidad y que todo es una pantalla y que somos los que reflejamos en una imagen de nuestro móvil pero muchas mujeres encuentran un placer especial cuando están desnudas y tienen un buen fotógrafo delante)


Lulú se cansó de mirar a cámara y el amigo la llevó a la cama. Pude comprobar la faena, espectacular. Nuestro amigo a pesar de su edad le dio a Lulú con potencia y estilo. Mi esposa disfrutó al máximo. Veía como la abrazaba, como la besaba y la relamía su cuerpo. Lulú me dijo que pocos hombres le habían comido tan bien. Nuestro amigo lo hacía de una manera lenta pero contundente. Pude observar que se vino dos veces dentro de Lulú y si no lo hubiera visto no me lo hubiera creído siendo un hombre maduro, jamás lo hubiera pensado. Si es verdad que su semen era más trasparente que el de otros amigos más jóvenes que han estado con mi esposa, serán cosas de la edad. El caso es que nuestro amigo supo como estar a la altura de Lulú. Y digo esto porque esa noche al llegar a casa mi esposa dijo que acabó más de seis veces en toda la noche, bien es verdad que multiorgásmica pero siempre que tengo un buen compañero en el partido de tenis.



Desde aquella noche nuestro amigo senior es uno de los amantes que tiene mi mujer. Se ven con cierta frecuencia aunque Lulú ya no quiere que yo esté presente, se citan a solas y a veces me entero del encuentro a los días de haberse producido.

Ya sabes Alberto que Lulú es muy romántica y que le gusta que sus encuentros sexuales se revistan de cierto grado de romanticismo. De este amigo senior siempre me dice que tiene un talento especial y una generosidad que le pone cachonda solo de pensar que van a tener un encuentro y es que Lulú ahora disfruta y valora el talento senior.

Pepe Corno.

pepecorno@gmail.com



 

En el buscador del blog puedes acceder a otras experiencias de esta entrañable pareja. Saludos. 

6 comentarios:

  1. Uauuuuuu que relato más morboso....
    Estoy totalmente de acuerdo el corneador además de ser buen amante, ha de ser un caballero y saber tratar a una dama.
    Me ha puesto cachondo pensar en poder ser yo uno de los amantes de ésa preciosidad de mujer, y hacer crecer la cornamenta del cornudo marido.
    Gracias Alberto por compartir éstos relatos maravillosos de gente como nosotros que amamos éste mundillo.....

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  2. Absolutely seductive! I'm so high now!

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  3. Impactante. Tu mujer se tira a un maduro de 70 años delante tuya y luego llegas a casa y te pone rodilla en tierra y te poner el tacón encima. Impactante no, acojonante como decimos en La Rioja. Estoy viendo el blog y la verdad, "hay gente para todo" que diría el torero. jejejejeje

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  4. Conozco a esta pareja de su Twitter hace años y ella se mantiene en plena forma. Se puede decir que es una esposa liberal porque es libre de tirarse a los hombres que quieras y el marido, Pepe, es un cornudo de libro. Sigan su Twitter se lo recomiendo.

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  5. Desde la primera vez que vi a Lulu hace unos años me dejo prendado,la verdad me parece perfecta, hermosisima...
    cornupeta.anarodos@hotmail.com

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