Conversaciones con Luci y Jorge sobre su primera bajada al pilón

Luci: “el corneador asumió el control desde el primer momento, se puso delante de Jorge y sólo con el movimiento de cadera dirigió su rabo a la boca del corno” 



Luci, nos resulta enternecedor ver a Jorge agarrando con las dos manos el rabo del corneador…
(Luci).- Sí, resulta enternecedor, ja ja ja, la agarra con las dos como si se le fuera a escapar. La verdad es que Claudio, el corneador, se la tenía clavada hasta la garganta y le sostenía por la nuca, era imposible que se saliera. Ahí mi marido se dio cuenta de lo que es una polla grande y no como la suya.

Luci, ¿nos podías explicar qué sentiste en esos momentos en los que tu marido bajaba al pilón?
(Luci) Sentí una excitación total. Estaba tirada en la cama viendo como el cornudo estaba arrodillado, casi a mi lado, y mamando la verga de mi macho. Es lo máximo, mientras se la estaba chupando no pude resistirme y me masturbé acabándome una vez más. 


Es una pena no poder oír estas frases a Luci con su inconfundible acento porteño. ¿Te gustó verlo humillado, a merced de Claudio, pero a la vez experimentando ese placer del cornudo al comerse el rabo del corneador de su esposa? 
(Luci) Me encantó verlo humillado y se lo recomiendo a esas esposas que consiguen dominar a sus maridos, es una experiencia única. Ver a Jorge a merced de Claudio y como este le manejaba y le hace sentir todo un cornudo fue maravilloso.

En los correos previos que intercambiamos, te indiqué que llegado el caso podrías dirigir el rabo del corneador, en el momento adecuado, hacia el morro del cornudo… ¿fue necesario? 
(Luci) No, no le cogí el rabo y se lo dirigí a la boca de Jorge, no fue necesario. Claudio asumió el control desde el primer momento, se puso delante de Jorge y sólo con el movimiento de cadera dirigió su rabo a la boca del corno. Entiendo, como me dijiste, que puede formar parte del rito, por eso tomo nota del detalle para hacerlo en un próximo encuentro. 


 

Luci, ¿quieres añadir algo?
(Luci) Cuando volví a casa, como sabes Jorge se fue primero, le pregunté si le gustó y me aseguró que sí. Me llegó a decir que le tomó gusto a bajar al pilón. No hacía falta que me lo dijera ya noté como lo disfrutaba por la forma de mamar el rabo del corneador y como limpiaba la leche de Claudio por mi cuerpo. Ya le he dicho que tendrá que cumplir próximas exigencias. 
Alberto, quiero probar nuevos corneadores y seguir haciendo a Jorge más cornudo de lo que es y sentirme cada día más puta. 

 


Jorge: “una vez que me la arrimó a la boca no dudé y lo metí todo, realmente tomé gusto”

Y ahora vayamos con el cabrón, Jorge. Joder amigo el momento en el que agarras con las dos manos el cipote del corneador va a pasar a la historia. Jorge, cómo fueron esos momentos, qué te pasaba por la cabeza en estos instantes previos a bajar al pilón 
(Jorge) Fueron momentos de gran excitación. Sobre todo cuando entré en la habitación y los ví juntos, desnudos y a ella toda enlechada. Era mi primera vez, dudé, pero me sentí atraído por el morbo de la situación y por el cipote bien parado del corneador, así como por su gran decisión a la hora de ordenarme, sin más, que se la comiera. Claro, una vez que me la arrimó a la boca no dudé y lo metí todo, realmente tomé gusto. También por la gran experiencia del corneador que tomándome de la nuca sacaba y metía su polla con gran habilidad.

Gracias por los detalles, Jorge, ¿podías contarnos alguno de los comentarios, sí es que los hubo, de tu esposa y del corneador, en esos momentos en los que estabas comiendo polla?
(Jorge) Mi esposa estaba acostada en la cama mientras yo mamaba el cipote arrodillado. La situación la calentó muchísimo y vi como se pajeaba su chocha con dos y tres dedos. Mientras me decía: “chúpala toda, cométela toda amor”. Y a Claudio le animaba con “seguí así, dale, dale” y frases de este tipo. El corneador alguna vez la sacó de la boca para que respondiera a su pregunta, ¿te gusta corno, te gusta mamarla, viste que pedazo se come tu mujer?

¿Te han quedado ganas de repetir la experiencia? 
(Jorge) Sí, por supuesto, me he sentido a gusto, he disfrutado al presenciar por primera vez la metida de cuernos de mi esposa así como la de mamar al corneador, que como te mencioné es de gran calidad. 


Sí ya sabemos que te has quedado fascinado con el rabo del corneador. ¿Has pensando en un futuro, actuar de mamporrero y comer la polla del corneador mientras se folla el chocho de tu esposa? 
(Jorge) No lo había pensando, pero estoy abierto a nuevas experiencias como cornudo sumiso, siempre que den placer a mi esposa y su macho. Si les da placer a mí también me lo dará. Y tomaré nota de tu sugerencia como mamporrero. 

Luci, espero que nos sigas haciendo partícipes de vuestras experiencias. Y como diría aquel, nosotros no tenemos nada más que añadir pero ustedes con sus comentarios pueden añadir lo que quieran. Serán bienvenidos los calificativos que mejor definan a Jorge, seguro que leerlos le hacen mucha ilusión. 

Si queréis volver a leer la primera parte de esta historia, aquí tenéis el enlace:

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